Patrimonio Industrial nacional e internacional

PATRIMONIO INDUSTRIAL - INDUSTRIAL HERITAGE - PATRIMOINE INDUSTRIEL

miércoles, 25 de abril de 2018

Comunicaciones en pdf del Libro de Actas del Primer Simposio sobre Arqueología Industrial: Conservación y Recuperación del patrimonio minero-metalúrgico en el mundo hispánico. 49º Congreso Internacional de Americanistas. Quito, 1997


 Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero., Lérida. ISBN 84-88894-36-8.

Editores: Mata Perelló, José M; Puche Riart, Octavio

Año congreso: 1997

Año publicación: 1999


RESUMEN
Este Simposio tuvo lugar durante el mes de julio de 1997, en la ciudad de Quito, con motivo de la celebración del 49 CONGRESO INTERNACIONAL DE AMERICANISTAS (49 ICA), durante el cual se congregaron más de un millar de estudiosos americanistas, procedentes de todo el mundo. Pues bien, nuestro Simposio fue uno más de los que se convocaron dentro del marco del citado Congreso. La Arqueología Industrial, y en concreto la relacionada con el Patrimonio Minero-Metalúrgico, es una preocupación constante de los coordinadores del Simposio, y también la de los participantes en el mismo. La recuperación de esta parte del patrimonio es ineludible para todos nosotros, y creemos firmemente que es una labor a la que tienen que dedicarse los esfuerzos suficientes, por parte de los estamentos sociales, con el fin de evitar su perdida. Entonces podría ser irreparable que perdiéramos uno de nuestros orígenes, y ya sabemos que como dijo un autor (Salvador Espriu), en relación a otro contexto, ".. quien pierde sus orígenes, pierde su identidad". Muchos de los participantes en este Simposio, entre los procedentes de nuestro país, ya venimos desarrollando esta labor, tanto de una forma particular, como colectiva en el seno de la Sociedad Española para la defensa del Patrimonio Geológico y Minero (SEDPGYM).

Desde el siguiente link se pueden leer y descargar en pdf las comunicaciones.

La Universidad de Málaga pone en marcha un proyecto para ampliar el archivo documental de la Málaga industrial del siglo XIX


Según han explicado desde la UMA, Málaga fue una de las ciudades impulsoras de la industrialización en España en la primera mitad del siglo XIX, sin embargo, unas décadas después este tipo de actividad cesó y dio paso a otros servicios como el turismo que se asentaría en la capital y la provincia en el siglo XX.

Los rastros arquitectónicos de esa época industrial han desaparecido casi en su totalidad y con ellos las huellas de las fábricas de las familias burguesas que se afincaron en la zona, han apuntado en un comunicado, señalando que con la intención de preservar la mayor información posible investigadores de la Escuela de Ingenierías Industriales llevan a cabo este proyecto.

"Buscamos imágenes de planos de instalaciones fabriles, máquinas y mecanismos en archivos y libros antiguos de la época, o bien tomamos datos in situ de aquellos lugares o elementos que nos interesen para proporcionárselo a los alumnos. Ellos, por su parte, tienen que interpretar y desarrollar el modelo en 3D y los planos, para lo cual, en muchos casos, necesitan documentarse e indagar en la historia de Málaga", ha explicado Beatriz Blázquez, del Departamento de Expresión Gráfica, Diseño y Proyectos.

Blázquez junto con sus compañeras Francisca Castillo y María del Carmen Ladrón de Guevara son parte del grupo de investigación de Ingeniería Gráfica y de Diseño que desarrolla esta línea de trabajo, que cuenta con un doble objetivo.
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La primera finalidad es poner en valor el patrimonio industrial de la provincia, manteniendo la información que aún persiste y creando nueva; mientras que la segunda es la formativa que se desarrolla a través de estas actividades. "Les enseña a comprender el funcionamiento de lo estudiado y a incrementar su capacidad espacial, aptitud clave para un ingeniero, además de analizar la evolución de la técnica a lo largo del tiempo", han comentado las expertas.

Los estudiantes que participan en el proyecto son los que cursan asignaturas relacionadas con el Diseño Asistido por Ordenador de los grados de las ingenierías industriales y del Máster en Representación y Diseño en Ingeniería y Arquitectura.

Según Blázquez, los avances en las prestaciones computacionales de los equipos informáticos y de software "han hecho de esta actividad algo posible, ya que los tiempos de procesado, aunque aún son grandes, han disminuido considerablemente y ello posibilita que con ordenadores de gama media se puedan realizar este tipo de trabajos".

Las expertas han destacado que "la motivación que sienten al realizar esta actividad trasciende de las aulas", apuntando que "muchos se implican tanto que son ellos mismos son los que proponen nuevos, o incluso se lanzan a realizar el prototipo físico para tener un modelo real del elemento".

Prueba de ello, han señalado, "es el aumento de un 30 por ciento de las propuestas de Proyectos Fin de Grado o del Máster tomando como referencia el patrimonio histórico malagueño". Gracias a este crecimiento en las peticiones, ya han obtenido alrededor de una veintena de modelos con los que el grupo de investigación tiene previsto elaborar un catálogo en el futuro.

"Todos los estudiantes no están cualificados para realizar este tipo de modelos tan complejos, ya que se necesita tener una gran destreza y conocimiento de la técnica, por eso la mayoría lo hacen para los trabajos fin de carrera o máster", ha manifestado Ladrón de Guevara, quien ha incidido también en la importancia de mantener las huellas de la Málaga industrial.

En este sentido, ha señalado que "es importante despertar el interés de los jóvenes por la historia de nuestra provincia y una vez que empiezas te pica el gusanillo y te metes en este mundo muy a fondo". Actualmente se encuentra inmersa en la recopilación de datos sobre una fábrica ubicada en la costa oriental de Málaga, relacionada con el sector de la caña de azúcar, y de la cual previamente ha realizado trabajos de campo, practicando ingeniería inversa, para llegar a su virtualización y planos.
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Nuevas noticias sobre el cine Metropol. Salvemos Metropol. Valencia


Artículo sobre la mesa que se organizó en el Colegio de Arquitectos de Valencia.

24/04/2018. A vueltas con el Metropol.
Artículo de Carlos Aimeur para Valencia Plaza

Como San Pedro, hasta en tres ocasiones el Concejal de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de València, Vicent Sarrià, dijo este lunes tarde que el consistorio “no quiere derribar nada”. Hasta en tres ocasiones también Sarrià aludió a un informe de técnicos de la Conselleria de Cultura para justificar porque su Concejalía no ha hecho nada para paralizar la licencia que permitirá demoler el antiguo Cine Metropol. Y, en dos ocasiones, recalcó la defensa del Patrimonio que está haciendo el Ayuntamiento y, sobre todo, que no hay licencia de demolición concedida; tan solo le quedó pendiente añadir un adverbio: aún.

El Colegio de Arquitectos de València acogió en la tarde noche de este lunes lo que oficialmente se denominó como Mesa Redonda sobre el Antiguo Cine Metropol, una cita a la que sólo faltó el regidor de Actividades, Carlos Galiana, quien decidió hacer mutis por el foro y no aproximarse tras haber confirmado su asistencia. Algo incomprensible habida cuenta que el diseño de la mesa redonda, con cuatro personas en principio favorables al derribo y sólo dos en contra, jugaba a su favor.

Cuatro personas, en principio, porque la cuarta, la que parecía más clara, Sarrià, dejó bien claro desde el comienzo que él no era “favorable” a ninguna demolición. Que el Ayuntamiento, en estas cuestiones, como Poncio Pilatos, se lavaba las manos y se ajustaba la ley. “Me corresponde aplicar algunas normas y valorar si [un proyecto] se ajusta al planeamiento”, dijo. Lo suyo, pues, era puro tecnicismo.

En el lado de los favorables al derribo, de menor a mayor entusiasmo, Gonzalo Vicente-AlmazánRoberto Santatecla Julián Esteban Chapapría. El primero, redactor del informe que recomendaba no proteger el cine, es decir, derribarlo, aseguraba que habían aplicado los mismos criterios que con 1.350 edificios. “La misma lógica”, dijo. Una auténtica cama de Procusto, aquel posadero mitológico que le cortaba las piernas a los clientes que eran más altos que su cama, o les estiraba las extremidades a los que eran más pequeños.

Santatecla, por su parte, mostró un discurso en apariencia contradictorio. Así, tras asegurar que el edificio era una obra menor, durante el interesante análisis que hizo de la construcción dijo de él que el viejo cine de Goerlich era “una intervención audaz” (la de cal) que había sacado al edificio de la estructura urbana del Ensanche (la de arena), resaltó como encajaba en la planta una sala de cine para 1.200 personas, puso en valor este aforo comparándolo con la sala principal del Palau de les Arts y remató su discurso asegurando que la fachada era un “ejercicio compositivo interesante”. ¿Algún pero? Que es “formalista”. Tras escucharle, no se entendía porque estaba a favor del derribo.

Y completó el extraño paisaje de paradojas el que fuera Jefe del Servicio de Patrimonio Arquitectónico de la Generalitat entre 1982 y 2011, Julián Esteban Chapapría. Tras plantear atinadamente la necesidad de un “análisis crítico de la obra de Goerlich” que permita distinguir cuál es obra relevante y cuál no, el guardián del patrimonio arquitectónico de la Generalitat durante décadas sentenció que el Metropol era una “obra menor” y remató su primera participación sosteniendo que se estaba “confundiendo el tocino con la velocidad” al tratar de conservar un edificio por su valor en la memoria de la ciudad. Para eso, para la memoria, hay otras cosas: libros, fotografías, estudios…

Sólo dos de los invitados por el colegio de arquitectos se mostraron a favor de la conservación. Por un lado, Andrés Goerlich, presidente de la Fundación Goerlich, abogado y descendiente del arquitecto, quien fue desgranando a lo largo de sus diferentes intervenciones argumentos de los más dispares para defender la conservación del cine. Desde legales, con alusión a la reciente modificación de la Ley de Patrimonio de la Generalitat, que entró en vigor el 1 de mayo de 2017, hasta concretos como el hecho de que se trata del último cine anterior a la Guerra Civil que queda en pie. El último.

Especial incidencia tuvo su mención al anexo legislativo ya que recordó que, con la ley en la mano, se observa un apartado que se ajusta al Metropol como hecho a medida: “El patrimonio histórico y arqueológico civil y militar de la Guerra Civil en la Comunitat Valenciana, además de los espacios singulares relevantes e históricos de la capitalidad valenciana, como todos aquellos edificios que se utilizaron de sede del gobierno de la República, además de los espacios relevantes que utilizaron personajes importantes de nuestra historia durante el período de guerra de 1936 a 1939. Todos estos inmuebles deben estar construidos con anterioridad al año 1940”.

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Ante esto se preguntaba Goerlich: ¿No es Vicent Miquel Carceller, promotor del cine, un personaje relevante de la historia valenciana durante la República? Que su cine fuera empleado durante la Guerra Civil, ¿no es relevante? ¿No se trata de cumplir la Ley? ¿Qué ley? Y remató sus intervenciones aludiendo al escrito del Síndic de Greuges en el que recomendaba al Ayuntamiento que declarara al cine Bien de Relevancia Local. ¿Cree el Govern de la Nau en las instituciones valencianas?

A su costado el arquitecto Tito Llopis, quien puso en tela de juicio que el Metropol fuera considerado una obra menor de Goerlich. “El Metropol sí es importante; marca el giro hacia la modernidad que se da en la II República”, advirtió. Tras calificarlo de “edificio clave en la escena urbana de [la calle] Hernán Cortés”, recalcó la figura de Carceller como promotor. “Sólo por Carceller es para darle la vuelta al tema”, apuntó.

La aparente victoria de opiniones a favor del derribo quedó convertida en derrota cuando el moderador, el periodista Luis Motes, luchando contra los problemas de sonido, dio paso a las preguntas de los asistentes. Las tres intervenciones fueron unánimes en defensa de la preservación del cine. De un cuatro a dos se pasó a un cuatro a cinco, una remontada digna del Liverpool de Rafa Benítez.

En la primera intervención un miembro del Departamento de Historia del Arte de la Universitat de València, Adrià Besó, reprochó la composición de la mesa con cuatro arquitectos, un político y un abogado, y ningún historiador. La tercera, un arquitecto, Francisco Juan, rechazó toda la coartada técnica y recordó que desde principios de siglo la tendencia internacional es que “los valores culturales no se pueden medir”.

Aunque la quizás más reseñable de las intervenciones del público le correspondió a la actriz y diputada por Podemos Rosana Pastor, la segunda en tomar la palabra, quien logró despertar los aplausos del público cuando hizo ver que iba a ser la única mujer que iba a intervenir en todo el debate. Primero, por su crítica dura al hecho de que se esté despreciando un pedazo de historia de la Guerra Civil. “¿Para qué construimos las ciudades? ¿Cuántos cines le quedan a la ciudad de València? Quiero poder contarle la historia de mi ciudad a mi hijo”.

Pastor no dudó en criticar a Sarrià. “Está muy bien escuchar a los técnicos. Los políticos se han de asesorar pero han de tomar decisiones políticas. La gente los ha elegido para que elijan un modelo u otro de ciudad”. Una crítica ante la que Sarrià respondió. “Un político ha de actuar, sí, pero con garantías de no quedar inhabilitado”. E insistió el concejal: “A mí me gustaría que no se derribara, pero…”. Los informes son los informes. Y, de nuevo, aludió al de la Conselleria de Cultura, donde había un historiador, y en el que no se dictaminó protección alguna aunque se recomendaba conservar algunos elementos de la fachada.

Pragmático, Sarrià aludió al coste que tendría expropiar el edificio, como se ha planteado, así como al numeroso patrimonio que ya ha recuperado el Ayuntamiento de València. Igualmente Sarrià recordó que el dinero de salvar al Metropol lo tendrían que costear los ciudadanos. Un comentario que hizo que cobrara más valor una pregunta formulada poco antes por Francisco Juan sobre si se había consultado a la sociedad.

Actividad enmarcada en la Feria de la Primavera 2018, lo que tendría que haber sido una cita de “ámbito profesional”, tal y como la definió Motes en la presentación, de hecho no fue emitida por streaming como suele ser habitual, se transformó en una cita cultural transversal a la que asistieron diseñadores como Ibán Ramón, políticos como el diputado de Podemos Antonio Montiel o el concejal popular Alfonso Novo, escritores como el periodista Miguel Tejedor, arquitectos como Carmel Gradolí o el académico Álvaro Gómez-Ferrer, y el director del Museu de Belles Arts, José Ignacio Casar-Pinazo, arquitecto también.

La mesa redonda, si tenía que dejar certificado algo, lo que corroboró es la división en torno a una cuestión que se ha convertido ya en dicotomía: o derribo o conservación. Un dilema ante el que Goerlich blandió las críticas internacionales, el apoyo de más de una veintena de entidades y un aviso a navegantes: “La sociedad civil se está moviendo”. Inaugurado como cine en octubre de 1934 (“una sala de grandes proporciones, arquitectura moderna y eficaz”, la definía Las Provincias), 83 años después de su apertura el viejo Metropol se resiste a morir.
Fuente de la noticia https://valenciaplaza.com/

24/04/2018. Sarriá: "Con el Metropol nos tenemos que regir por las normas"
Fuente de la noticia http://www.levante-emv.com

22/04/2018. Ciudadanos pide una valoración patrimonial del antiguo Metropol antes del derribo
Fuente de la noticia http://www.elmundo.es