Patrimonio Industrial nacional e internacional

PATRIMONIO INDUSTRIAL - INDUSTRIAL HERITAGE - PATRIMOINE INDUSTRIEL

lunes, 6 de junio de 2011

Noticias del día sobre patrimonio industrial. La Camocha y Naval Gijón

Últimamente están apareciendo muchas noticias sobre todo el movimiento que hay alrededor de Mina La Camocha y Naval Gijón, es por ello que he puesto una entrada particular con todo lo que está saliendo en la prensa.

Gijón (Asturias)
La chimenea de Poniente como ejemplo de hito descontextualizado.
El heterogéneo grupo que defiende y custodia el patrimonio de arqueología industrial de Mina La Camocha y Naval Gijón tiene claro que, en lo sucesivo, deben evitarse acciones de conservación del patrimonio como la de la chimenea que emerge solitaria en el área urbanizada de la zona de Poniente. Según este colectivo, ese es «un ejemplo desafortunado que no se debe volver a repetir jamás, porque la chimenea está descontextualizada y cualquiera que pasa delante de ella no tiene posibilidad de saber a lo que remite».
Esa solitaria chimenea hito es la que perteneció a la Compañía de Maderas de Demetrio Fernández Castrillón, documentada desde al menos 1876 en ese lugar, que fue asentamiento de empresas madereras, entre las que se encontraba la del empresario noruego Magnus Blikstad.
Dicho vestigio mantenido a pocos metros de la playa artificial era conocida como chimenea de Basurto, pues al lado estaba la empresa vidriera del mismo nombre y hoy queda en Poniente como único testimonio industrial de la amplia franja de terreno ocupada durante años por los Astilleros del Cantábrico S. A., cerrados en los años ochenta del siglo XX tras el duro proceso reconversor vivido en la bahía de Gijón.
En la futura Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA) de San Andrés de los Tacones se plantea una acción similar a la de Poniente con los hórreos y paneras centenarios que protagonizaron una sonada polémica en 2009 en aquella parroquia, llegando incluso a la apertura de expedientes por parte de la Consejería de Cultura del Principado.
La pretensión del equipo de gobierno saliente es que varios de estos elementos etnográficos se queden en San Andrés de los Tacones como hitos permanentes del pasado ganadero y agrario de la parroquia gijonesa y sirvan, al mismo tiempo, de contraste con el nuevo complejo logístico e industrial que se va a desarrollar en esos terrenos. Un planteamiento similar también está detrás de la conservación de la puerta ornamental de ladrillo de la antigua Pecuaria de Somió frente a la finca denominada 'Monte Alegre'.
Para los defensores del patrimonio industrial gijonés el gran drama que no se debe repetir fue la pérdida de las huellas de la fábrica de Moreda por lo que significó para la ciudad. Prado Alberdi recuerda con pesadumbre que «yo vi cortar con soplete y convertir en chatarra el primer generador de electricidad de la fábrica, del siglo XIX».

Patrimonio industrial bajo custodia
El castillete sentenciado sólo tiene ejemplares similares en Laviana y un pueblo de Córdoba
Foro Asturias apoya un centro tecnológico naval y del mar sin pisos en el solar del astillero


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La defensa del patrimonio industrial en desuso del municipio tiene en pie de guerra a sindicatos como CC OO y CSI, asociaciones como el Ateneo Obrero, fundaciones como la Juan Muñiz Zapico, colectivos vecinales como el de Vega y también a historiadores y ciudadanos a título particular. Todos ellos comparten preocupación y reclamaciones para que la piqueta no se lleve por delante elementos de valor histórico y patrimonial en dos enclaves simbólicos del pasado industrial de Gijón, Naval Gijón y Mina La Camocha, que van a ser objeto de reconversiones en los próximos años para convertirse en parques empresariales. Consideran que la protección no está cubierta del todo con el catálogo urbanístico y el PGO tras haber alegado contra ambos documentos.
En ambos casos se pide a las autoridades locales y autonómicas que velen por la conservación y eventual puesta en valor de algunas de estas instalaciones en las que ya tienen la mira puesta las chatarreras. «Si estuviéramos hablando de un cuadro de Goya, seguro que no habría problema para garantizar su permanencia», afirma Elena Toral, historiadora y autora de un estudio patrimonial de Naval Gijón.

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Las alarmas de este colectivo se han encendido a raíz de que la administración concursal de Mina La Camocha abriera el pasado 19 de mayo un plazo de un mes para presentar ofertas por el derribo de edificios y recuperación de 3.000 toneladas de metales de los mismos como chatarra. Esa subasta, que forma parte del plan de labores de cese y abandono de la histórica mina gijonesa, ya tiene sobre la mesa las ofertas de varias empresas dispuestas a pujar desde Asturias, Cantabria, País Vasco y Palencia. La firma gijonesa Daniel González Riestra, que ya desguazó en 2009 dos grúas de cadena y las compuertas del dique seco en Naval Gijón, es una de las candidatas que optan a la adjudicación del achatarramiento.
Las instalaciones que se prevé derribar son todos los edificios en el entorno del pozo número dos -incluyendo el castillete-, a excepción de la chimenea del edificio anexo. También entrarán en las demoliciones el lavadero del pozo número 3, junto con las cintas transportadoras, tolvas y silos de ese pozo. Están sentenciados, asimismo, el antiguo aparcamiento de camiones, el antiguo taller eléctrico y otros dos edificios de menor entidad.
Lo que inicialmente se salva de la quema, por estar protegido

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 por el catálogo urbanístico aprobado en julio de 2010, es el castillete del pozo número 3, junto con su sala de máquinas, la subestación eléctrica, el taller mecánico y eléctrico, las oficinas generales, la lampistería y el cuarto de aseos, además de la mencionadas chimenea del número dos.
La asociación San Emiliano de Vega, presidida por Carmen Suárez, fue la primera en poner el grito en el cielo para intentar frenar los planes de los responsables de la liquidación de los activos de la antigua explotación minera. Según defienden los vecinos de Vega, encomendándose a lo que dice el nuevo Plan General de Ordenación (PGO), no puede haber derribos de edificios en Mina La Camocha hasta que se elabore un estudio del valor patrimonial de las instalaciones con el beneplácito de la Consejería de Cultura del Principado y se sepa cómo se va a ordenar ese área industrial en su conjunto.
El historiador Rubén Vega considera un «desatino» el proceso emprendido por la administración concursal de la mina. Sobre el castillete del pozo número dos, asegura que en España sólo hay dos ejemplares parecidos. Uno está en el pozo Carrio (Laviana) y otro en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba).

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El sindicato Comisiones Obreras, a través de su secretario comarcal Juan Sánchez, ha remitido un escrito a la alcaldesa en funciones para que impida que se consumen las demoliciones anunciadas en la antigua explotación hullera.
«Entendemos que la destrucción de los diferentes elementos señalados de Mina La Camocha pueden originar unos daños irreparables en unas instalaciones de un claro valor desde el punto de vista de la arqueología industrial», argumenta el dirigente sindical. Y la petición a la autoridad municipal es clara: «Solicitamos que, hasta que por parte del Servicio de Patrimonio del Principado de Asturias y los expertos cualificados establezcan qué elementos de la mina deben ser preservados y protegidos, se suspendan y bloqueen todas las actividades de derribo y achatarramiento que se hayan iniciado o puedan iniciarse en dicha instalación».
CCOO completa su requerimiento al Ayuntamiento reclamando que «no se concedan las licencias o permisos para las actuaciones que impliquen derribo o achatarramiento de las instalaciones de Mina La Camocha». Unas instalaciones que la unión comarcal de Gijón del sindicato recuerda que «no sólo han tenido un enorme valor en la economía de nuestra ciudad, sino también en la historia de la lucha por la defensa del movimiento obrero asturiano y español».

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El nuevo Plan General de Ordenación (PGO), en su reserva de suelo para un parque empresarial en la antigua mina, trata de dar el salto de un sector industrial tan tradicional como el minero a un planteamiento más tecnológico, donde las empresas que se implanten allí tengan una fórmula de actuación similar a las ya ubicadas en el Parque Científico y Tecnológico de Cabueñes. También en cuanto a estética constructiva.
El nuevo espacio empresarial de La Camocha afectará a una extensión de 192.707 metros cuadrados, aunque la edificabilidad se limita a a 67.447.
El plan especial que desarrolle este enclave industrial deberá partir, según recoge la ficha del planeamiento en vigor, del análisis del patrimonio existente «con el objeto de determinar aquellos edificios y elementos que deberán conservarse». A tal efecto, el PGO dice que «se propondrán alternativas para su uso, así como modos de intervención en los edificios y elementos merecedores de conservación». Además de ese estudio especial, se impone también la elaboración de un informe de la Consejería de Cultura del Principado, que es precisamente lo que ahora reclaman CC OO y los vecinos de Vega, entre otros.
Tiendas y paseos junto al mar
En el caso de Naval Gijón, el nuevo Plan General plantea una actuación singular en los 63.154 metros cuadrados que ocupaba el astillero -del que se acaban de cumplir dos años de su cierre- para transformarlos en parque empresarial abierto a la ciudad. El uso industrial del recinto estará limitado a industrias limpias, aunque también se reserva un 30% del aprovechamiento del suelo a servicios terciarios, fundamentalmente negocios de hostelería y comercios. La operación tiene por objetivo completar la recuperación de la fachada marítima de la zona Oeste.
La ficha incluida en el PGO establece dos áreas diferenciadas de edificación. Los cuatro bloques más pegados a la playa de Poniente copiarán el diseño de los edificios barco. La altura máxima de estas construcciones será de seis plantas y los usos comerciales se deberán ubicar en la planta baja de las edificaciones.
Otro de los criterios básicos de ordenación es que las dotaciones públicas se concentrarán en el borde costero, en torno al antiguo dique, y que se debe generar un nuevo vial -restringido al tráfico rodado- que comunique la zona del Acuario con la Travesía del Mar.
El PP siempre apostó por admitir usos residenciales en esa reserva de suelo pegada al mar. Sin embargo, Foro Asturias no prevé la construcción de pisos en dicho ámbito, para tranquilidad de los defensores de su patrimonio industrial. Fuentes de ese partido explicaron que si Carmen Moriyón es investida alcaldesa defenderá ante Francisco Álvarez-Cascos el desarrollo en ese espacio a pie de mar de un centro tecnológico naval y del mar. Dicho centro trabajaría conjuntamente con un cluster de las industrias marítimas del Principado, cuya creación también promueve Foro Asturias, y atendería todas aquellas necesidades que puedan favorecer la mejora de los procesos productivos navales.
El concejal de Urbanismo saliente, Pedro Sanjurjo, asegura que el solar de Naval Gijón será de los primeros en desarrollarse por el interés que tienen Pymar y la Autoridad Portuaria de Gijón en mover ese suelo.
El colectivo movilizado por la conservación de elementos patrimoniales del astillero piden lo mismo que CC OO y la asociación vecinal de Vega en La Camocha. Esto es, determinar qué cosas tienen que ser protegidas y ponerse mano a la obra para preservarlas, evitando pasividades que hicieron que se perdiera patrimonio como las compuertas centenarias del dique seco y las grúas de cadena. Eso es lo que reclaman el historiador Rubén Vega; el presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico, Francisco Prado Alberdi; el secretario general de la Unión Comarcal de Gijón de CC OO, Juan Sánchez, y el último responsable sindical de CSI en Naval Gijón, Balbino Cano.
Dique seco y un par de naves
La historiadora Elena Toral Alonso, autora de un estudio patrimonial por el que este colectivo se guía, considera fundamental la conservación tanto del dique seco -uno de los más antiguos de España- como una par de naves industriales de ladrillo y piedra de sillería levantadas en 1920 y situadas perpendicularmente al dique. A juicio de la experta, la permanencia de estos vestigios podría ser compatible con los nuevos usos que se le quiere dar al recinto, como espacios museísticos y de referencia de lo que hubo allí en el pasado. Toral también considera de gran interés algunas máquinas cuya preservación es más complicada y «me temo que van a volar».
La diferencia entre el desarrollo del enclave industrial de Naval Gijón y el de Mina La Camocha es que el primero será impulsado desde la iniciativa pública, mientras el segundo se deja al albur de la privada.

Compatible
La compatibilidad entre lo nuevo y lo viejo se resuelve desde el respeto y la conservación. Los proyectos nuevos tendrían que beber de las viejas fuentes, sin esperar generaciones espontáneas que, habitualmente, nunca llegan.
No es la primera vez que en Gijón la vieja industria tiene que dejar paso a nuevos actores económicos, creadores de más riqueza y más bienestar. No es incompatible conservar lo más relevante de la vieja industria que también puede ser fuente de riqueza con un uso terciario (turístico principalmente). Es verdad que los terrenos de Naval Gijón tienen a la iniciativa pública detrás y aquí el uso destinado a esos terrenos tendrá que ver con las empresas que trabajan con el sector naval, por eso no va a ser tan difícil mantener el patrimonio industrial actual en convivencia con sus nuevos usos. Otra cuestión será lo que ocurra con Mina la Camocha. Mantener el castillete del pozo número dos y las instalaciones para el transporte del carbón y su almacenamiento no será fácil, puesto que en ese suelo tendrán que instalarse empresas que poco tienen que ver con la minería.
En todo caso se podría hacer una apuesta pública para reorganizar el espacio desde una óptica medioambiental; conllevaría cambiar el uso del suelo y crear terreno industrial en otra parte, lo que lleva tiempo, y no podemos perderlo. Necesitamos empleo, y mucho.
El Comercio